Al menos 20 muertos en una nueva redada del ejército israelí en Al Shifa, el mayor hospital de Gaza | Internacional

El ejército israelí ha invadido de nuevo este lunes el mayor hospital de Gaza, Al Shifa, uno de los escasos centros en funcionamiento en el norte de la Franja. El Ministerio de Sanidad del Gobierno de Hamás ha informado de muertos y heridos, sin especificar, y ha precisado que las instalaciones albergan a unas 30.000 personas, entre desplazados por la guerra, enfermos y personal sanitario. Las Fuerzas Armadas israelíes han informado luego de que han “eliminado a 20 terroristas”, incluido Faiq Mabhuoch, al que identifica como responsable de operaciones de la seguridad interna de Hamás. La redada ha generado un importante incendio en uno de los edificios y el humo ha llegado hasta las familias desplazadas. Israel lo define como una “operación precisa” basada en “información de inteligencia que indica el uso del hospital por mandos terroristas de Hamás para llevar a cabo y promover actividad terrorista”, y en la que ha detenido a más de 80 personas y ha reportado la muerte de un soldado de camino a la operación.

El ejército israelí asegura que tiene bajo control el centro, con blindados y francotiradores. En el vecindario se han escuchado disparos y en redes sociales circulan imágenes de un tanque en la entrada principal. Las Fuerzas Armadas han difundido un fragmento de un vídeo en el que se observan disparos contra sus soldados desde edificios del hospital. “Las tropas respondieron abriendo fuego e identificaron haber dado en el blanco”, señaló el ejército.

Palestinos huyen del norte de Gaza, tras el ataque de las tropas israelíes al hospital Al Shifa, este lunes. Ramadan Abed (REUTERS)

Las tropas han lanzado octavillas en árabe sobre Rimal, el barrio de la capital en el que se encuentra el hospital, en las que advierten de que se encuentran en “una zona de combate peligrosa”. “El ejército está operando con dureza en zonas residenciales para destruir la infraestructura terrorista”, señala el texto de la octavilla, en la que los emplaza a dirigirse hacia Al Mawasi, la zona del sur en la que Israel pretendía inicialmente dirigir a los cientos de miles de desplazados del norte.

El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, se ha mostrado “terriblemente preocupado por la situación en Al Shifa, que pone en peligro a los trabajadores sanitarios, los pacientes y los civiles”. “Los hospitales nunca deberían ser campos de batalla”, ha subrayado al recordar que el centro acaba de “restablecer unos servicios sanitarios mínimos” y “cualquier hostilidad o militarización de la instalación pone en peligro los servicios de salud, el acceso de ambulancias y la entrega de suministros vitales”.

El ejército israelí ya invadió Al Shifa en noviembre, causando sorpresa e indignación. Al final, los enfermos y desplazados fueron evacuados y parte del personal médico, arrestado. Israel justificó la operación en que el hospital escondía en un túnel bajo las instalaciones el centro de control y mando de Hamás. No lo halló. También en que quizás permitiría el rescate de alguno de los entonces más de 240 rehenes en la Franja, pero tampoco encontró allí ninguno retenido.

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Negociaciones en Qatar

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, utilizó el domingo las operaciones contra este hospital para ejemplificar su determinación de invadir Rafah, en el sur de la Franja, la única zona en la que aún no ha penetrado por tierra y donde se concentran más de un millón de desplazados. “Quienes dicen que la actuación en Rafah no tendrá lugar, son los mismos que decían que no entraríamos en Gaza, no actuaríamos en [el hospital Al] Shifa o en [la ciudad de] Jan Yunis, y no reanudaríamos el combate tras la tregua [de finales de noviembre]”, dijo. En una entrevista con la cadena de televisión estadounidense Fox hizo una analogía con el final de la II Guerra Mundial (1939-1945): “Es como decir a los aliados: ‘No vayáis a Berlín, dejad un cuarto del ejército nazi intacto”.

El asalto a Al Shifa comenzó de madrugada, horas antes de que una delegación israelí partiese hacia Qatar para participar en las negociaciones de un segundo alto el fuego. Al frente estará el jefe del Mosad, David Barnea, que se reunirá a última hora de este lunes con el primer ministro de Qatar, Mohammed bin Abdulrahman, según la agencia France Presse. El Gobierno israelí dio el domingo a la delegación un “amplio mandato” para alcanzar el acuerdo, pero también fijó las “líneas rojas” que no deben traspasar, según fuentes oficiales citadas por los medios locales. En Israel se espera un diálogo largo, de al menos dos semanas.

Israel impide la entrada en Gaza al máximo responsable de la UNRWA

Philippe Lazzarini, este lunes en El Cairo. Mohamed Abd El Ghany (REUTERS)

Israel ha impedido entrar en Gaza al máximo responsable de la agencia de la ONU para los refugiados palestinos (UNRWA, en sus siglas en inglés), Philippe Lazzarini. «La UNRWA tiene, con diferencia, la mayor presencia entre todas las organizaciones humanitarias en Gaza. Se suponía que mi visita de hoy coordinaría y mejoraría la respuesta humanitaria», justo cuando la ONU acaba de señalar en un informe la dimensión del hambre en la Franja, ha lamentado Lazzarini este lunes. El ministro de Exteriores de Egipto, Sameh Shoukri, ha asegurado que la decisión israelí «carece de precedentes con un representante de tan alta posición».

La medida es el último paso en la creciente campaña de Israel contra la UNRWA. Lleva años, pero se ha acelerado desde el pasado enero, cuando presentó a Lazzarini alegaciones de que 12 de los 13.000 trabajadores palestinos de la agencia en Gaza participaron en el ataque de Hamás del 7 de octubre. El mismo documento, elaborado por los servicios de inteligencia israelíes, señala asimismo que un 10% de los empleados locales tiene algún tipo de vínculo con Hamás o la Yihad Islámica.

Lazzarini despidió a los empleados, pero perdió la mitad de su financiación, sobre todo por congelarla los dos principales donantes: Estados Unidos y Alemania. Sigue funcionando porque algunos países han aumentado su contribución y otros, como Suecia y Canadá, han dado marcha atrás. La portavoz de la UNRWA, Juliette Touma, ha indicado que parte de su personal les ha dicho que confesaron vínculos con Hamás o con el ataque porque las fuerzas israelíes los torturaban o maltrataban.

El pasado día 4, Lazzarini aseguró en su discurso ante la Asamblea General que la campaña contra la UNRWA busca «eliminar su papel de protección de los derechos de los palestinos refugiados y testigo de su suerte” y «cambiar los parámetros de la paz de larga data”. La organización -que recibe y ve renovada anualmente su misión por la Asamblea General de la ONU- provee educación, sanidad primaria, ayudas para comprar comida y ropa y microcréditos para 1,5 millones de refugiados en Gaza y otros 4,4 millones en Jordania, Cisjordania, Líbano y Siria. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha dejado claro que no desempeñará papel alguno en la Gaza de posguerra.

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