La presencia de Marc Márquez ‘El Caníbal’ perturba la armonía en Ducati | Motociclismo | Deportes

Antes incluso de que Marc Márquez confirmara su despedida en Honda y su fichaje por el Team Gresini, equipo cliente de Ducati, el máximo responsable de la fábrica que marca el paso en MotoGP no escondía el reto que se les planteaba en el horizonte. “Es un piloto difícil de manejar por muchas razones, y existe preocupación de que pueda romper algún equilibrio. Al final, eso formará parte del juego y dependerá de nosotros gestionarlo”, apuntaba Gigi Dall’Igna durante el GP de Japón de 2023, a días del anuncio definitivo de la llegada del nuevo miembro de la familia.

Ese ejercicio de gestión comenzó desde el primer minuto en que se conoció el comunicado oficial de la incorporación de Márquez al equipo de Faenza, primero con buenas palabras y luego con evasivas. Ahora, un accidente durante el intenso GP de Portugal abre la caja de Pandora. El defensor de la corona y principal gallo de la marca, Pecco Bagnaia, colisionó con el español mientras luchaban por la quinta plaza, y ambos terminaron en la grava para firmar su primer cero del año. El enfado del vigente bicampeón del mundo de la categoría reina fue visible cuando ambos cruzaron miradas sobre el asfalto, aunque luego tuvieron una conversación civilizada alejados de las cámaras.

No tenían el mismo de punto de vista, y así se lo hicieron ver ambos a los comisarios, que no penalizaron la acción y la definieron como un incidente de carrera. “Era difícil hacerlo diferente. He intentado cruzar la trazada, él ha intentado cerrar la suya para estar delante y nos hemos tocado”, apuntó el número uno. “Son situaciones muy difíciles de leer y entender. Uno intenta dar lo máximo para sí mismo, y nos hemos tocado. Estoy conforme con que no haya sanciones”, zanjó el puntal de Ducati, que emergió mucho más sonriente que su rival de las oficinas de dirección de carrera.

Márquez fue más contundente al dar su punto de vista. “Ha sido un error que no me esperaba de Pecco, ha querido devolverme el adelantamiento y ha sido un poco demasiado optimista, al límite de todo”, decía el 93. Ante las repreguntas de los medios desplazados a Portugal, afiló un poco más sus palabras en esa lucha psicológica de la cuál es un maestro. “Menos mal que en esta no era yo el del interior, sino que he sido el que he recibido”, reconocía el piloto de Cervera en declaraciones recogidas por As. “Ducati tiene la telemetría, y ahí se puede ver muy bien lo que ha pasado. Yo lo he visto, pero la telemetría es privada y no se enseña nunca”, añadía. Por ahora, ningún responsable de la fábrica de Bolonia se ha pronunciado de forma pública sobre el incidente.

Sin necesidad de mediar palabra, la gesticulación de Davide Tardozzi y la cara larga de Dall’Igna en el garaje teñido de rojo hablaban por sí solas. En Portimao prendió la mecha y quemó parte de la armonía en el seno de la fábrica cuando se han disputado dos fines de semana de gran premio y quedan otros 21. Ya antes de subirse a la moto por primera vez en 2024, en su primera cita con los medios tras las vacaciones, la presentación del equipo oficial de Ducati en los Dolomitas, Bagnaia había terminado harto de las interpelaciones sobre su nuevo compañero de marca. “Diles que no quiero más preguntas sobre Marc”, le pedía a uno de los responsables de prensa en un remontador en las pistas de esquí en Madonna Di Campiglio.

A lo largo de la pretemporada, el campeón evitó pronunciarse todo lo que pudo sobre su incómodo vecino en Gresini, pero muy a su pesar las preguntas siguieron y seguirán llegando después de su primer encontronazo sobre la pista. “Nunca he entrado en juegos psicológicos, para mí las diferencias solo se consiguen dentro de la pista. Yo hago mi camino, voy a mi bola” aseguraba Bagnaia a EL PAÍS antes del arranque en Qatar.

Aunque la culpa de la colisión no fue ni mucho menos del 93, como indicaron varios pilotos y expilotos al analizar el incidente –”Marc poco podía hacer”, zanjaba Pol Espargaró; “Pecco quizá debería haber cedido”, concluía Jorge Lorenzo en DAZN–, su buen estreno con Ducati en tan solo dos carreras y 12 días montado encima de la moto perturban el equilibrio de fuerzas de la fábrica referencia del campeonato. Su mera presencia, como se temían los dirigentes de la marca, será uno de los mayores retos de la temporada para los italianos.”Intentaremos no arruinar el equilibrio que se ha creado a lo largo de los años, haciendo que el clima sea tranquilo para todos”, incidía Dall’Igna cuando ya fue oficial la llegada de Il Cannibale. Así han apodado los italianos al ocho veces campeón del mundo. Ahora tienen tres semanas intensas en las oficinas hasta llegar al GP de las Américas, uno de los circuitos fetiche de Marc Márquez, mientras tratan de controlar el ambiente dentro del garaje.

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